FROM  SANTA  CRUZ  IN  ARGENTINA  TO PUERTO  NATALES  IN  CHILE

PATAGONIA  3

We woke up early, the kilometers are unforgiving and we still had a long way to go.

We went straight to the Cueva de las Manos as we had planned. It is only 50 kms of detour from Route 40 and although the road is gravel, it is well trodden, so we arrived without mishaps as at 7:30 in the morning. Of course no one was there at that time and the caves are open with no entry restriction, so we let our imaginations run wild and traveled back in time some 10,000 years ago. It was a direct and solitary contact with those walls covered in cave paintings representing hands, geometric figures, guanacos and hunting scenes in red, ocher, black and white colors. The hands were used as templates by spraying paint on them and thus achieving the silhouette effect. A little later the guide arrived, telling us anecdotes and historical details that further enriched our visit.

Then we go down to the Rio Pinturas, which gives its name to the canyon where the caves are and explore the forest as if we were the first.

From there we continue our way to the next destination: El Calafate. A lot to go still, about 500 km to the south. It was a long day and almost dusk we arrived at the town that houses the people who are going to meet the Perito Moreno Glacier that I had heard so much about.

El Calafate is a city devoted to tourism. Its main street is full of souvenir and souvenir shops, hotel travel agencies. Among the number of hotels, inns and cabins available, we chose the Design Suites Calafate, a luxury for our latest options. We found it an oasis of comfort. Heated pool, breakfast included, and rooms with views of Lake Argentino, which that night reflected a spectacular full moon.

We slept like kings and, once again very early we were already on our way to the maximum plan of the day, Los Glaciares National Park. We drive more than half an hour to the entrance where a foreigner fee of AR $ 260 per person is paid and then a while longer to the viewpoint. At that time in the morning, we were the only ones !! All that vastness was ours. Zero clicks of cameras, voices exclaiming, just the occasional roar of the gigantic chunks of ice breaking loose and tumbling into the water. Despite having friends who had been in this place before me, no one had prepared me for what I was going to see. It is difficult to describe the feeling of smallness before this colossus of Nature. Your skin stands on end. You cry with emotion. You are amazed to realize that the glacier is alive and constantly on the water.

For time things we did not do the boat ride on the Glacier, but note the navigation there, and for the most daring to climb the glacier and hike in boots with crampons. I imagine it as an unforgettable experience!

El Calafate is reached by plane from Buenos Aires. Zero excuses. There are daily flights from LAN and Aerolineas Argentinas. You have to go !!!

 

And as if our encounter with the Perito Moreno Glacier was not enough for the soul, we continue on our way to Chile once again. Nor did we want to overlook the Torres del Paine National Park, so often read, photographed and so close; (for us 250 kms is a walk). The only thing wrongly calculated was the amount of gasoline in our tank and the shortage of service stations on the route. We saw what was happening to us but we could not find a solution. The GPS marked the towns and upon arrival they were abandoned. We crossed the border through the Rio Don Guillermo Border Crossing. Once on the Chilean side we begin to travel the infinite route. It was very cold that day. We all went mute inside the truck, as well as to push it with our minds to the limit. I calculated the distance to the next town in kilometers of a marathon and thought about my running friends. 42 missing, 21 missing and so, without losing hope, we arrived at a farmhouse with a tanker truck stopped. We had been saved. A few moments later we reached the town, the gateway to the Park. We pay the entrance fee for foreigners around US $ 26 in high season and about US $ 14 in low season. From then on it was all a visual feast. Those huge granite peaks molded by the force of ice leave you stumped. You are really before Nature in its purest state.

You can spend several days doing excursions during the day and then spend the night in one of the park's refuges or also stay at the Explora group hotel, in luxury!

If you like serenity more you can take a boat trip on Gray Lake, enjoying a whiskey with ice from the glacier.

Just over 100 kms to the south is Puerto Natales, a quiet port city, almost desolate. Although I would have liked to stay in the Singular, a place that was a refrigerator and later remodeled to a luxury hotel, we spent the night in Martin Gusinde, a small hotel without pretensions, but which served its purpose: the necessary rest after a long day. That night we ate at Sushi G. I totally recommend it. We loved it, we didn't expect to find a talented sushi in that town. They also make their own beer.

At the entrance to Puerto Natales, very close to the Hotel Singular, is the detour to the Cueva del Milodon, a huge prehistoric sloth that lived there thousands of years ago. The cave itself is very interesting, as is the history of the animal and its discovery.

And once we hit the road, there is still more to the south ... now we are going straight to the final destination, Ushuaia. It promises to be a long day!

 

Nos despertamos temprano, los kilómetros no perdonan y nos faltaba mucho por recorrer.

Fuimos directo a la Cueva de las Manos tal como lo habíamos planeado. Son solo 50 kms de desvío desde la Ruta 40 y aunque el camino es de ripio, está bien pisado, así que llegamos sin contratiempos como a las 7:30 de la mañana. Por supuesto no había nadie a esa hora y las cuevas están abiertas sin restricción de entrada, así que dejamos volar la imaginación y viajamos en el tiempo unos 10000 años atrás. Fue un contacto directo y solitario con esas paredes tapizadas de pinturas rupestres representando manos, figuras geométricas, guanacos y escenas de cacería de colores rojos, ocres, blancos y negros. La manos fueron usadas como plantillas rociándoles pintura encima y así logrando el efecto de silueta.  Un poco más tarde llegó el guía que nos contó anécdotas y detalles históricos que enriquecieron todavía más nuestra visita.

Después bajamos al Rio Pinturas que le da el nombre al cañadón donde están las cuevas y exploramos el bosque como si fuéramos los primeros.

De ahí seguimos nuestro camino hacia el siguiente destino: El Calafate. Muchísimo que recorrer todavía, unos 500 kilometros al sur. Fue un día largo y casi anocheciendo llegamos al pueblo que aloja a la gente que va a conocer al Glaciar Perito Moreno del que tanto había escuchado hablar.

El Calafate es una ciudad entregada al turismo. Su calle principal está llena de tiendas de recuerdos y souvenirs, agencias de viajes hoteles. Entre la cantidad de hoteles, posadas y cabañas disponibles, escogimos el Design Suites Calafate, un lujo para nuestras más recientes opciones. Nos resultó un oasis de comodidad. Piscina temperada, desayuno incluido y las habitaciones con vista al Lago Argentino, que esa noche reflejaba una espectacular luna llena.

Dormimos como reyes y, una vez más muy temprano ya estábamos en camino al plan máximo del día, el Parque Nacional Los Glaciares. Manejamos más de media hora hasta la entrada donde se paga una tarifa para extranjeros de AR$ 260 por persona y luego un rato más hasta el mirador. A esa hora de la mañana, éramos los únicos!! Toda esa inmensidad era nuestra. Cero clicks de cámaras, voces exclamando, solo el estruendo ocasional de los gigantescos pedazos de hielo que se desprendían y se desplomaban en el agua. a pesar de tener amigos que habían estado en este lugar antes que yo, nadie me había preparado para lo que iba a ver. Cuesta describir la sensación de pequeñez ante este coloso de la Naturaleza. Se te eriza la piel. Lloras de emoción. Te maravilla darte cuenta que el glaciar está vivo y en constante movimiento sobre el agua.

Por cosas de tiempo nosotros no hicimos el paseo en barco por el Glaciar, pero anoten ahi la navegación, y para los más osados subir el glaciar y dar una caminata en botas con crampones.  Lo imagino como una experiencia inolvidable!

A El Calafate se llega en avión desde Buenos Aires. Cero excusas. Hay vuelos diarios de LAN y Aerolineas Argentinas. Hay que ir!!!

 

Y como si nuestro encuentro con el Glaciar perito Moreno, no fuera suficiente para el alma, seguimos camino a Chile una vez más. Tampoco queríamos pasar por alto el Parque Nacional  Torres del Paine, tantas veces leído, tan fotografiado y tan cerca; (para nosotros 250 kms es un paseo). Lo único mal calculado fue la cantidad de gasolina de nuestro tanque y la escasez de estaciones de servicio en la ruta. Veíamos lo que nos estaba pasando pero no encontrábamos solución. El GPS marcaba los pueblos y al llegar estaban abandonados. Cruzamos la frontera por el Paso Fronterizo Rio Don Guillermo. Una vez del lado chileno comenzamos a recorrer la infinita ruta. Hacía mucho frío ese día. Todos íbamos mudos dentro de la camioneta, así como para empujarla con la mente hasta el limite. Yo calculaba la distancia al siguiente pueblo en kilómetros de maratón y pensaba en mis amigas corredoras. Faltan 42, faltan 21 y así, sin perder la esperanza, llegamos a un caserío que tenía parado un camión cisterna. Nos habíamos salvado. Pocos después llegamos al pueblo puerta de acceso al Parque. Pagamos el costo de la entrada que para extranjero es alrededor de unos US$ 26 en temporada alta y como US$ 14 en baja. De ahí en adelante todo fue fiesta visual. Esos inmensos picos de granito moldeados por la fuerza del hielo te dejan perplejo. Estas realmente ante la Naturaleza en su estado más puro.

Puedes pasar varios días haciendo excursiones durante el día y luego pasar la noche en alguno de los refugios del parque o también alojarte en el hotel del grupo Explora, a todo lujo!!!!

Si te gusta más la serenidad puedes hacer un paseo en barco por el Lago Grey, disfrutando de un whisky con hielo del glaciar.

A poco más de 100 kms al sur se encuentra Puerto Natales, una ciudad portuaria tranquila, casi desolada. A pesar de que me hubiera querido quedar en el Singular, un lugar que fue un frigorífico y luego remodelado a hotel de lujo, pasamos la noche en Martin Gusinde, un hotelito pequeño sin ínfulas, pero que sirvió su propósito: el descanso necesario después de un largo día. Esa noche comimos en Sushi G. Lo recomiendo totalmente. Nos encantó, no esperábamos encontrar un sushi con talento en ese pueblo. Además hacen su propia cerveza.

En la entrada de Puerto Natales, muy cerca del Hotel Singular, queda el desvío a la Cueva del Milodón, una enorme pereza prehistórica que vivió allí miles de años atrás. La cueva en sí es muy interesante, al igual que la historia del animal y su descubrimiento.

Y una vez agarramos camino, todavía queda más sur…ahora si vamos directo al destino final, Ushuaia. Promete ser un día largo!

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About Me

My name is Ana Bazo. I'm traveler and a tourist. Planning a trip seduces me. I love visiting far away solitary places. During my travels I write and take pictures... So, one day I put all that  together and The Undercover Pilot was born.

 

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