FROM  THE  MOUNTAINS  of  SANTIAGO  TO BARILOCHE

                                                                       A Patagonian volcano and a poet talk in silence. But the wind may be listening

 

FARELLONES, CHILE - BARILOCHE, ARGENTINA

 

DAY 1

 

Our starting point was the village of Farellones in the snowy mountains of Santiago, about 2500 meters above sea level. We had planned our drive down to Santiago for the afternoon and we had also  chosen a town and book a hotel to spend the night since the year before on a similar trip, we drove just until  almost falling asleep on the road and had to stop at a gas station in the middle of nowhere, north of Mendoza.

 

Unfortunately, when we had everything ready and the car was loaded, we were reminded of the local law called "time of the day restriction". In winter season cars can only drive up or down the mountain at certain times of the day, so we had to wait a couple of hours for our turn.

 

As a consequence, one more time, and as a farewell to what was our official restaurant, bar and cyber cafe during our days in Farellones, we had lunch at El Montañés. Although I can't deny that their Chilean piscos are the best, it is the Entraña con papitas, that attracted us to the place every day.

 

We finally left town driving over a snowy road. Some 30 miles of zig zag roads until we reached the city.

In Santiago we move like fish in water. We have been there several times, so we arrived in Las Condes,  joined the Costanera Norte Road and soon we were on the Panamericana Highway, also called Route 5, heading to the small city of Victoria, where we would sleep that night. About 400 miles south and close enough the Border crossing to continue towards Argentina the next morning.

 

Rancagua, Curicó, Talca, Chillán were familiar names from previous trips.  But we made only one stop just yo refuel after about six hours of driving. We had a meal at the gas station restaurant, but dinner did not honor the Chilean food. We had the popular "plateada" (meat dish), but only the dog watching from outside seemed to be interested in it. We ended up having some sweets and soft drinks, and continued our way.

 

We still had several hours to go until we arrived in Victoria, a city that looks more like a town, but with clear evidence of good colonial urban planning, All streets heading to the Plaza de Armas. Our hotel: Royal Victoria. Not very cheap, but very clean and well cared for.

 

DAY 2

 

At seven in the morning we were sitting down for breakfast.

 

There's something strange about road travel... it gives you a voracious appetite. We were always, always hungry. Stopping to eat was always a must.

 

The day was stunningly beautiful. Soon we left the Panamericana Highway to go into a provincial route (CH-181) with views like few other. Snowy volcanoes started to pop up all around the Araucanía region. These views  leave you speechless. The volcanoes evoke memories of childhood. Pictures of school books of triangular snow capped mountains where standing right in front of us.

Lonquimay and Tolhuaca next to dense forests of hundred-year-old araucarias pose for our cameras.

 

After passing the Las Raices Tunnel (the second longest in South America). This tunnel allows only one-way traffic, which is regulated by a toll station where a fee of around US$0.60 per car is charged. Almost without realizing it, we were at the Pino Hachado International Border, the first of many encounters with border authorities. We crossed without any major problem. We were in Argentina.

 

We decided to make a little detour and go to Bariloche driving through Argentina's Lake District.

First, we passed part of the steppe, that big Argentinean extension of eternal roads, and nothing  but an intense wind that almost turned our car over. We drove an easy 150 miles south, well I have to confess that part of the trip I was napping  comfortably in the back seat.

 

The best about a road trip is that you end up appreciating everything that comes up  in front of your eyes.  We could not believe the landscape. The lakes are so still that reflect the rugged mountains peaks as mirrors.

In spite of having been to Bariloche about five times before, we had never ventured into the "Road of the Seven Lakes".

We arrived in Junin de los Andes, traveling about 60 miles along Route 40, that borders the lakes. Officially, the 7 lakes are: Lácar, Machónico, Falkner, Villarino, Espejo, Correntoso and Escondido. We decided to stop at each one of them.

These lakes leave you speechless, one after the other. They are crystal-clear as is the air, that feels so fresh and crisp.  The surrounding  forests are full of native coihues. The coihues have elegant branches which are flattened horizontally.

It is difficult for me now to tell you which is the most beautiful lake, and it's even hard to remember its names and every detail. I think that the beauty of the landscape clouded my intelligence.

 

We decided to stop in San Martin de los Andes, a picturesque town that I love. We only stopped for lunch at Pizza Cala. A good rest from all the driving.

 

Soon after we were in front of the eighth lake, the Nahuel Huapi, tthe goliath of the Argentian lakes. The lights of Bariloche started to appear and with it the arrival to Arelauquen Bungalows just opposite to Lago Gutierrez, where we stayed for several days.

 

To be continued… click here: Patagonia 1

Un volcán patagónico y un poeta dialogan en silencio. Pero el viento quizás escucha...

FARELLONES, CHILE - BARILOCHE, ARGENTINA

DIA 1 / 30 de agosto.  

Nuestro punto de partida fue el pueblo de Farellones en las montañas nevadas de Santiago, a unos 2500 metros sobre el nivel del mar. Allí planificamos nuestra ruta para esa tarde de forma de poner un limite a las horas que manejaríamos al sur, y escogimos un lugar decente donde dormir en vista de que el año pasado en un viaje similar, manejamos hasta que caímos dormidos frente a una estación de servicio en medio de la nada al norte de Mendoza.

Lamentablemente cuando teníamos todo listo y el carro cargado nos recordaron la restricción del horario. “Autos solo en subida a la montaña” y por ello tendríamos que esperar un par de horas a que abrieran el camino en dirección a Santiago.

Como consecuencia, una vez más, y como despedida oficial de lo que fue nuestro comedor, bar y cyber café oficial en los días que estuvimos en Farellones, almorzamos en El Montañés. Aunque no puedo negar que los pisco chilenos que nos servían nos encantaron,  fue su bife con papitas o la entraña, lo que nos atrajo cada día…bueno y también quizás la escasa oferta de lugares para comer.

Total salimos en la tarde y con la carretera nevada, unos cuarenta kms hasta llegar a la ciudad por una carretera sinuosa que a veces marea. En Santiago nos movimos como pez en el agua. Hemos ido varias veces, así que llegamos a Las Condes, nos incorporamos a la Costanera Norte y en poco ya estábamos montados en la Carretera Panamericana, que también llaman Ruta 5, con rumbo a Victoria. La ciudad donde dormiríamos esa noche nos quedaba a unos 660 kms y sería el punto de cruce al este para seguir hacia Argentina la mañana siguiente.

Rancagua, Curicó, Talca, Chillán nombres familiares del viaje anterior que al igual que este hicimos en una camioneta Renault Kangoo que se portó impecable y que consumió poco del muy costoso combustible.  Hicimos una sola parada para reabastecernos  después de unas seis horas manejando y aprovechamos para comer; sabíamos que a la ciudad de Victoria llegaríamos tarde.

La cena no le hizo honor a la comida chilena aunque nos la vendieron como la mejor. Comimos una “plateada” que le gustó más al perro que buscaba nuestra atención desde afuera, que a nosotros, así que nos redondeamos el apetito con algunas chucherías y refrescos, y seguimos nuestro camino.

Todavía faltaban varias horas hasta llegar a Victoria, que mas que una ciudad parece un pueblo, pero con evidencias claras de buena planificación urbana colonial, con sus calles alrededor de la Plaza de Armas en el centro; y diagonal a esta, encontramos nuestro hotel por unas horas: Royal Victoria. No muy barato barato, pero si muy limpio y bien atendido y con excelente internet!!

DIA 2

A las siete de la mañana en punto estábamos sentados desayunando.

Hay algo extraño con los viajes por tierra…dan un apetito voraz. Siempre, siempre teníamos hambre. Detenernos a comer era imperdonable.

Arrancamos disfrutando de un día espectacular y pronto nos alejamos de la carretera panamericana para adentrarnos en la más estrecha Ruta CH-181 que nos va regalando un paisaje como pocos: los volcanes nevados de la región de la Araucania. Indescriptible las vistas! Los volcanes nos hacen evocar recuerdos de infancia. Aquellas fotos en los textos escolares donde aparecían montañas triangulares con los picos nevados.  

Los volcanes nos dan vueltas alrededor de la ruta. Lonquimay y Tolhuaca junto a bosques de  centenarias araucarias posan para nuestras cámaras.

Después de pasar el Túnel Las Raices (el segundo más largo de Suramérica) y sin darnos cuenta estamos en el paso internacional Pino Hachado, primero de muchos encuentros con  autoridades fronterizas. Cruzamos sin mayor problemas, y estamos en Argentina.

Como veníamos relajados porque nos parecía que dominábamos 600 kms fácil, decidimos desviarnos en la ruta y hacer los lagos argentinos.

Primero recorrimos parte de la estepa, esa gran extensión argentina de carreteras eternas, y nada alrededor salvo un viento que casi nos mueve el carro, fueron unos 250 kms al sur sin cansarnos, y siempre distraídos. En realidad parte de este trayecto lo pasé en el cómodo asiento de atrás y entregada a Morfeo. Nada despreciable tomando en cuenta que cuando despertaba veía el paisaje de arriba, el de un cielo azul con unas nubes distintas, nuevas para mi. Terminas por apreciar cada cosa que te llega a los ojos. De todas maneras al entrar en territorio lacustre, me incorporo para disfrutar este cambio de paisaje.

Ramon se conoce esta zona como la palma de su mano así que vamos felices de saber que a pesar de que alejamos nuestra llegada a Bariloche, llegaremos al destino en el momento justo.


A pesar de haber estado unas cinco veces antes en Bariloche, nunca nos habíamos aventurado al paseo de “los siete lagos”. Llegamos por Junin de los Andes recorriendo unos 100 kms por la Ruta 40 que va bordeando los lagos. Oficialmente son 7. Lácar, Machónico, Falkner, Villarino, Espejo, Correntoso y Escondido. Decidimos irnos deteniendo en cada uno de ellos y apreciarlos fuera del carro. Eso si, por la época, fue imposible meternos en el agua.

Los lagos es algo que te deja sin palabras. Son cristalinos y cuando están tranquilos reflejan las montañas que los rodean con su vegetación llena de coihues. Es dificil escoger cual es el lago más lindo y difícil recordar los nombres y cada detalle, creo que la belleza del paisaje me nubló la inteligencia y así, fracasé en cada test que me hicieron para ver si recordaba detalles del camino. Decidimos parar en San Martin de los Andes, un pueblo pintoresco que me encanta. Es como para quedarnos y pasar el resto del día y noche ahí, pero sólo paramos para almorzar en Pizza Cala. Un buen descanso de tanto manejar. Cuando ya nos encontramos de frente con el que a veces llaman el octavo lago, el Nahuel Huapi, se asoman las luces de Bariloche y con ellas la llegada a Arelauquen Bungalows, donde nos quedamos por varíos días justo frente al Lago Gutierrez.

                                                           Un volcán patagónico y un poeta dialogan en silencio. Pero el viento quizás escucha...

LA PARVA, CHILE - BARILOCHE, ARGENTINA

DIA 1 / 30 de agosto.  

Nuestro punto de partida fue el pueblo de Farellones en las montañas nevadas de Santiago, a unos 2500 metros sobre el nivel del mar. Allí planificamos nuestra ruta para esa tarde de forma de poner un limite a las horas que manejaríamos al sur, y escogimos un lugar decente donde dormir en vista de que el año pasado en un viaje similar, manejamos hasta que caímos dormidos frente a una estación de servicio en medio de la nada al norte de Mendoza.

Lamentablemente cuando teníamos todo listo y el carro cargado nos recordaron la restricción del horario. “Autos solo en subida a la montaña” y por ello tendríamos que esperar un par de horas a que abrieran el camino en dirección a Santiago.

Como consecuencia, una vez más, y como despedida oficial de lo que fue nuestro comedor, bar y cyber café oficial en los días que estuvimos en Farellones, almorzamos en El Montañés. Aunque no puedo negar que los pisco chilenos que nos servían nos encantaron,  fue su bife con papitas o la entraña, lo que nos atrajo cada día…bueno y también quizás la escasa oferta de lugares para comer.

Total salimos en la tarde y con la carretera nevada, unos cuarenta kms hasta llegar a la ciudad por una carretera sinuosa que a veces marea. En Santiago nos movimos como pez en el agua. Hemos ido varias veces, así que llegamos a Las Condes, nos incorporamos a la Costanera Norte y en poco ya estábamos montados en la Carretera Panamericana, que también llaman Ruta 5, con rumbo a Victoria. La ciudad donde dormiríamos esa noche nos quedaba a unos 660 kms y sería el punto de cruce al este para seguir hacia Argentina la mañana siguiente.

Rancagua, Curicó, Talca, Chillán nombres familiares del viaje anterior que al igual que este hicimos en una camioneta Renault Kangoo que se portó impecable y que consumió poco del muy costoso combustible.  Hicimos una sola parada para reabastecernos  después de unas seis horas manejando y aprovechamos para comer; sabíamos que a la ciudad de Victoria llegaríamos tarde.

La cena no le hizo honor a la comida chilena aunque nos la vendieron como la mejor. Comimos una “plateada” que le gustó más al perro que buscaba nuestra atención desde afuera, que a nosotros, así que nos redondeamos el apetito con algunas chucherías y refrescos, y seguimos nuestro camino.

Todavía faltaban varias horas hasta llegar a Victoria, que mas que una ciudad parece un pueblo, pero con evidencias claras de buena planificación urbana colonial, con sus calles alrededor de la Plaza de Armas en el centro; y diagonal a esta, encontramos nuestro hotel por unas horas: Royal Victoria. No muy barato barato, pero si muy limpio y bien atendido y con excelente internet!!

DIA 2

A las siete de la mañana en punto estábamos sentados desayunando.

Hay algo extraño con los viajes por tierra…dan un apetito voraz. Siempre, siempre teníamos hambre. Detenernos a comer era imperdonable.

Arrancamos disfrutando de un día espectacular y pronto nos alejamos de la carretera panamericana para adentrarnos en la más estrecha Ruta CH-181 que nos va regalando un paisaje como pocos: los volcanes nevados de la región de la Araucania. Indescriptible las vistas! Los volcanes nos hacen evocar recuerdos de infancia. Aquellas fotos en los textos escolares donde aparecían montañas triangulares con los picos nevados.  

Los volcanes nos dan vueltas alrededor de la ruta. Lonquimay y Tolhuaca junto a bosques de  centenarias araucarias posan para nuestras cámaras.

Después de pasar el Túnel Las Raices (el segundo más largo de Suramérica) y sin darnos cuenta estamos en el paso internacional Pino Hachado, primero de muchos encuentros con  autoridades fronterizas. Cruzamos sin mayor problemas, y estamos en Argentina.

Como veníamos relajados porque nos parecía que dominábamos 600 kms fácil, decidimos desviarnos en la ruta y hacer los lagos argentinos.

Primero recorrimos parte de la estepa, esa gran extensión argentina de carreteras eternas, y nada alrededor salvo un viento que casi nos mueve el carro, fueron unos 250 kms al sur sin cansarnos, y siempre distraídos. En realidad parte de este trayecto lo pasé en el cómodo asiento de atrás y entregada a Morfeo. Nada despreciable tomando en cuenta que cuando despertaba veía el paisaje de arriba, el de un cielo azul con unas nubes distintas, nuevas para mi. Terminas por apreciar cada cosa que te llega a los ojos. De todas maneras al entrar en territorio lacustre, me incorporo para disfrutar este cambio de paisaje.

Ramon se conoce esta zona como la palma de su mano así que vamos felices de saber que a pesar de que alejamos nuestra llegada a Bariloche, llegaremos al destino en el momento justo.


A pesar de haber estado unas cinco veces antes en Bariloche, nunca nos habíamos aventurado al paseo de “los siete lagos”. Llegamos por Junin de los Andes recorriendo unos 100 kms por la Ruta 40 que va bordeando los lagos. Oficialmente son 7. Lácar, Machónico, Falkner, Villarino, Espejo, Correntoso y Escondido. Decidimos irnos deteniendo en cada uno de ellos y apreciarlos fuera del carro. Eso si, por la época, fue imposible meternos en el agua.

Los lagos es algo que te deja sin palabras. Son cristalinos y cuando están tranquilos reflejan las montañas que los rodean con su vegetación llena de coihues. Es dificil escoger cual es el lago más lindo y difícil recordar los nombres y cada detalle, creo que la belleza del paisaje me nubló la inteligencia y así, fracasé en cada test que me hicieron para ver si recordaba detalles del camino. Decidimos parar en San Martin de los Andes, un pueblo pintoresco que me encanta. Es como para quedarnos y pasar el resto del día y noche ahí, pero sólo paramos para almorzar en Pizza Cala. Un buen descanso de tanto manejar. Cuando ya nos encontramos de frente con el que a veces llaman el octavo lago, el Nahuel Huapi, se asoman las luces de Bariloche y con ellas la llegada a Arelauquen Bungalows, donde nos quedamos por varíos días justo frente al Lago Gutierrez.

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My name is Ana Bazo. I'm traveler and a tourist. Planning a trip seduces me. I love visiting far away solitary places. During my travels I write and take pictures... So, one day I put all that  together and The Undercover Pilot was born.

 

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