FROM  BARILOCHE  TO  CHILE

PATAGONIA  1

Almost without planning it, after our stay in Bariloche, we found ourselves with four days off. Four days at our disposal. The only condition of the game was to arrive at Ushuaia on the date they were waiting for us. We put our cards on the table and got ready to play them all. We invite you to enjoy this journey with us. So we went out early one morning before the sun woke up. From the bed of the house in Arelauquen Bungalows in Bariloche we jumped into our recently rented truck: a white Toyota Hilux equipped with everything we wanted except the auxiliary input on the stereo. Discovering that made us laugh and cry !! What would we do on those days without music? Surely in a few hours we would have told each other the stories we knew. We share the stories with those of Landricina, an Argentine comedian who accompanied us via CD. A little later in a service station, we met another traveling companion: Enrique Iglesias, who sang his songs to us for much of the journey.
Coihayque, in the Aysén Region in Chile, was declared our destination city for the day, that is, more than 700 kilometers long. We were not very clear about what we were looking for in that place, but we were convinced that we wanted to be there. So the night before I had tapped all the hotel websites and picked the one we would spend the night at.

We walked easily almost two hours before stopping for coffee. The bakeries were already starting to open, so we got off in a town on the route, and bought “bills”, (it is fun to call a sweet bread stuffed with jam), croissants, and other more breadsticks , and we got back in the truck to continue on our way.

The hunger that land tours give is incredible. Almost without having digested breakfast, we were already eating chips and sweets.

The road is long, beautiful. At first it is paved, then it becomes a “gravel road” which is a dirt road but compacted, and which, depending on the weather, becomes more or less easy to drive. The important thing is to know that it is not the same as asphalt. It is difficult to maintain control. When it is very dry it raises dust and pebbles and you can cause an accident if you come across another car on the road. If it is wet or there is snow, channels are formed where cars have passed before and you enter those rails and if you get out it is so violent that you can even overturn. But if you like to ride a car, you will never be annoyed, the landscape is unlimited. At the beginning of the tour, still in Argentina are the lakes Gutiérrez and Mascardi. Then it becomes more arid and some mountains appear. Then at one point, you cross east on Route 259, where we stop at Esquel to fill up with gasoline and then continue on Trevelín to reach the Futaleufú Pass. We had GPS and a traditional map, which seemed to me a good complement to modernity.

Once in Chile we wanted to find the Carretera Austral, which was something important to us, a kind of goal.

The road is gravel for a good part of its route and another is being paved so it was sometimes closed for a while and we were kept waiting while the machinery went to work. The route is strong, with very complicated sections. We stop to eat (once again hungry). We found a town: La Junta, and a small restaurant on the banks of the route. We ate delicious. Super homemade food attended by two ladies who I imagine cooked for the construction workers on the road. There we met the typical Chilean dessert Mote con cosillo. We didn't even understand the name well and for a while we called it different. It is a peach in syrup on which also grains of wheat swim. It is different, it is very tasty. A must try! The place is called Donde La Rosita. It cost us like 10 US $ per person.

Once again we started in the direction of Puyuhuapi, thinking that we had stretched too long at the table and fearing we would not get there, also surprised by how bad the route was but that somehow it amused us. The afternoon got spectacular, we went through several lakes and waterfalls and got off at the Cascada de la Virgen (where an image appeared to us)

Then we continue our way through lagoons and forests. We ended up crossing Coyhaique at night, and a few kilometers beyond, the Cinco Ríos Lodge. I loved how discreet his ad was for the beauty of the place. How to recommend something so beautiful in such a lost place? We were attended by the owners who gave us what they said was the best room in the lodge. It was corner, with nothing to envy any 5 stars. Impeccable, with a delicious bed, a special atmosphere, decorated with books from the region, and many details. The lobby with soaring ceilings, with a dining room where we dined (again we were hungry) delicious and that like accommodation, is to recommend; and finally in the morning ... the view! there is like a canyon below that turns out to be the Simpson River and in front the Patagonian Andes. Amazing. Really exciting. This place is ideal for fishing that they call fly fishing "fly flishing" and that is its most important market. Be careful, it is not a cheap place at all, we paid almost US $ 200 with breakfast included.


Casi sin planearlo, despues de nuestra estadía en Bariloche, nos vimos con cuatro días libres.  Cuatro días a nuestra entera disposición. La única condición del juego era llegar a Ushuaia en la fecha en que nos esperaban. Pusimos nuestras cartas sobre la mesa y nos dispusimos a jugarlas todas. Los invitamos a disfrutar con nosotros de esta travesía. Así que salimos una mañana bien temprano antes que el sol se despertara. De la cama de la casa en Arelauquen Bungalows en Bariloche saltamos a nuestra recién alquilada camioneta: una Toyota Hilux blanca equipada con todo lo que aspirábamos menos la entrada auxiliar en el equipo de música. Descubrir eso nos hizo reír y llorar!! Qué haríamos esos días sin música? De seguro en pocas horas nos habríamos contado todas las historias que conocíamos.  Compartimos los cuentos con los de Landricina, un comediante argentino que nos acompaño vía CD.  Poco más adelante en una estación de servicio, nos hicimos con otro compañero de viaje: Enrique Iglesias, quien nos cantó sus temas en gran parte del recorrido.

Coihayque, en la Región de Aysén en Chile fue declarada nuestro ciudad destino del día, o sea más de 700 kilómetros de recorrido. No estábamos muy claros de lo que estábamos buscando en ese lugar, pero sí convencidos de que allí queríamos estar. Así que la noche anterior había intervenido todos los sitios web de hoteles y elegido en el que pasaríamos la noche.

Recorrimos fácilmente casi dos horas antes de parar a tomarnos un café. Ya comenzaban a abrir las panaderías, así que nos bajamos en un pueblo en la ruta, y compramos “facturas”, (es divertido llamar con nombre de ticket de compra, a un pan dulce relleno de mermelada), medialunas, y otros pancitos más, y subimos de nuevo a la camioneta para seguir nuestro camino.

Es increíble el hambre que dan los recorridos por tierra. Casi sin haber hecho la digestión del desayuno, ya estábamos comiendo papitas y dulces.

El camino es largo, bellísimo. Al principio está pavimentado, después se convierte en carretera de “ripio” que es un camino de tierra pero compactada, y que dependiendo del clima se hace más o menos fácil para manejar. Lo importante es saber que no es lo mismo que el asfalto. Es difícil mantener el control. Cuando está muy seca levanta polvo y piedritas y puedes causar un accidente si te cruzas con otro carro en la vía. Si está húmeda o hay nieve, se forman canales por donde ya han pasado carros antes y entras en esos rieles y si te sales es tan violento que puedes hasta volcar. Pero si te gusta andar en carro, nunca te vas a fastidiar, es ilimitado el paisaje. Al principio del recorrido, todavía en Argentina están los lagos Gutiérrez y Mascardi. Después se vuelve más árido y aparecen algunas montañas. Luego en un momento dado, cruzas al este por la ruta 259, donde paramos en Esquel a poner gasolina y luego seguir vía Trevelín para llegar al Paso Futaleufú. Nosotros teníamos GPS y plano tradicional, que me pareció un buen complemento a la modernidad.

Una vez en Chile queríamos encontrar la Carretera Austral, que era algo importante para nosotros, una especie de meta.

La carretera es de ripio en buena parte de su recorrido y otra está siendo asfaltada por lo que a veces estaba cerrada por ratos y nos hacían esperar mientras la maquinaria hacia su trabajo. El recorrido es fuerte, con tramos bien complicados. Nos paramos a comer (una vez más con hambre). Encontramos un poblado: La Junta, y un pequeño restaurant a orillas de la ruta.  Comimos riquisimo. Comida súper casera atendida por dos señoras que me imagino que cocinaban para los obreros de las obras en la ruta. Ahí conocimos el postre tipico chileno Mote con cosillo. Ni siquiera entendimos bien el nombre y por un tiempo lo llamamos diferente. Se trata de un durazno en almíbar sobre el que además nadan unos granos de trigo. Es diferente, es muy sabroso. Hay que probarlo! El lugar se llama Donde La Rosita.  Nos costó como 10 US$ por persona.

Una vez más arrancamos en dirección a Puyuhuapi, pensando que nos habíamos extendido demasiado en la sobremesa y temiendo no llegar, además sorprendidos por lo mala de la ruta pero que de alguna manera nos divertía. La tarde se puso espectacular, pasamos por varios lagos y cascadas y nos bajamos en la Cascada de la Virgen (donde se nos apareció una imagen).

Después seguimos nuestro camino pasando por lagunas y bosques. Terminamos atravesando Coyhaique de noche, y unos pocos kilómetros más allá, el Cinco Ríos Lodge. Me encantó lo discreto de su aviso para la belleza del lugar. Cómo recomendar algo tan lindo en un lugar tan perdido? Fuimos atendidos por los dueños que nos dieron lo que ellos decían era el mejor cuarto del “lodge”. Era de esquina, sin nada que envidiarle a cualquier 5 estrellas. Impecable, con una cama deliciosa, un ambiente especial, decorado con libros de la región, y muchos detalles. El lobby con techos altisimos, con un comedor donde cenamos (otra vez nos dio hambre) delicioso y que al igual que el alojamiento, es de recomendar; y finalmente en la mañana…la vistaaa!!! hay como un cañadón abajo que resulta ser el Rio Simpson y al frente los Andes patagónicos. Increíble. Realmente emocionante. Ese lugar es ideal para pesca de la que llaman pesca con mosca “fly flishing” y ese es su mercado más importante. Ojo, no es un lugar barato para nada, pagamos casi US$ 200 con desayuno incluido.





    










 

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My name is Ana Bazo. I'm traveler and a tourist. Planning a trip seduces me. I love visiting far away solitary places. During my travels I write and take pictures... So, one day I put all that  together and The Undercover Pilot was born.

 

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