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About Me

Ana, viajera y turista, las dos cosas a la vez. Amo estar de viaje, pero también disfruto estar de regreso a mi casa.Planificar un viaje me seduce, me gusta mucho arriesgarme a cosas nuevas. 

 

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Llegamos en Shinkansen, el tren bala y sin maletas (como debe ser), estás estarían esperándonos en nuestro hotel.

Sólo por conocer el subway de Tokyo decidimos acercarnos al hotel The Prince Park Tower por  via subterráneo.

Llegar a la zona del subway desde el terminal de trenes nos hizo caminar bastante por debajo de la ciudad. Luego unas 5 estaciones y ya estábamos cerca del destino.

 

Movernos caminando alrededor del hotel fue un fracaso. Estaba desolado, y el único lugar que encontramos estaba cerrado a las 9:45 de la noche. Al llegar de vuelta al hotel descubrimos que los restaurants del hotel, uno de sushi, un teppanyaki, uno de ramen y un bar con un reducido menú de comida occidental servida en mesas bajas, estaban cerrados. Así que hicimos un segundo intento y hablamos con el conserje para ir a comer a algún lugar que estuviera abierto. Acertamos con Gonpachi. En Roppongi. No tan lejos del hotel pero lo suficiente para tener que ir en taxi.

Gonpachi es un restaurant parecido a algo asi como un Friday´s japonés. Con fotos de famosos en la entrada, presidentes, las Kardashians. Definitivamente orientado a la gente más joven, tiene música y mucho ambiente. Precios bastante aceptables por unos platos que más bien parecen ‘tapas’. Puedes pedir variadas y compartirlas para asi probar de todo. En este lugar filmaron la película Kill Bill de Tarantino.

 

Sigue sorprendiéndonos que en Japón hablen tan poco inglés. Aún estando en la capital, encontramos poca gente con quien comunicarnos. Eso nos resulta complicado y divertido a la vez.

Qué hacer? Otra sorpresa. Tokyo es fascinante por su modernidad grandes, avenidas y autopistas, edificios altísimos uno al lado de otro pero para el turista, para el viajero de paso, la encontré con falta de sustancia. Siento que le pasaron por encima a su historia y colocaron rascacielos, lugares de maquinitas y muñequitos como mascotas. Ahora que lo pienso vi muy pocas mascotas en la calle. La gente toda apurada, no vi la espiritualidad que esperaba, más bien gente estresada y corriendo para alcanzar las puertas de su vagón de tren, o el cruce peatonal  de un semáforo. Hablando de cruces, puedo decir que lo que más nos divirtió fue el Cruce Shibuya, un cruce múltiple famoso en la película Lost in Translation de Sofia Coppola en la simultáneamente se ponen en verde todos los cruces peatonales dela intersecciones. Han llegado a cruzar 8000 personas a la misma vez. Nosotros lo hicimos unas 4 veces consecutivas “just for the fun of it”.

Más alla de eso, en polos opuestos de la ciudad visitamos el templo budista Asakusa Cannon y sus cientos de tienditas de souvenirs, y visitamos el Meiji Shrine un templo Shintoista en honro al Emperador Meiji. Ambas son visita obligada en Tokyo.

Por supuesto tiene que visitar el Palacio Imperial. Nosotros lo vimos desde afuera porque estaba cerrado para visitas. Quizás será la excusa que usemos para volver, al igual que los ver los cerezos en flor, paisaje tan parte de Japón pero que en invierno n se pueden apreciar.

Visitamos el famoso Museo de Arte Mori en Roppongi y también el Testlab. Para nuestro lo mejor que ofrece Tokyo.

Por supuesto que fuimos al nuevo mercado de los atunes, y luego a las afueras del Tsukiji donde hay muchos lugares para comer y quizás tomarte una cerveza japonesa,  y disfrutar oyendo a los vendedores gritando los precios de sus pescas del días.

Tambien fuimos a la calle Takeshita donde te pierdes entre el gentío, casi incaminable, y por supuesto al barrio Ginza famoso por sus tiendas de ultra lujo y las de departamento con mejores Food Halls que Harrods mismo.

Qué comer?

Tokyo es una de las más importantes capitales gastronómicas del mundo, pero si tienes un guía muy japonés, te llevará por el camino de los sushi y el ramen. Hay muchos y de todos los precios.

Yo diría que sería un pescado…perdón un pecado no comer sushi allá. Ahora… cuando vienes de 10 días comiendo japonés empiezas a sentir el llamado de otros sabores. Aún asi, por segunda vez en el viaje fuimos a comer Kobe beef en Ishida. Un restaurant que nos habían recomendado y que no nos dejó mal aunque si un poco pobres. La carne Kobe es de verdad la reina de las carnes. Es super super suave y muy gustosa. Como le describí aun amigo: es como un bife de chorizo argentino del cual no solo comes la carne sino que te comes toda la grasa. Realmente es como marmoleada.

Como la mayoría de los restunartes de Tokyo, Ishida queda en un edificio. En un piso 6.

Asi es Misono, el teppanyaki de fama que queda en el piso 51 y que se come muy bien ese clásico menú exportado a Occidente hace años por pero que este lugar se le va muy por adelante en sofisticación y calidad de los ingredientes.

La juventud de nuestro grupo nos empujó a conocer Gonpachi, el cual ya describí. Finalmente sucumbiendo a los sabores nuestros almorzamos en L’Atelier de Joel Robuchon en Roppongi. Un deleite total y para sorpresa nuestra, no fue caro… a pesar de sus dos estrellas Michelin.

Que si volvería? No se le dice que no a Tokyo. Sin duda volvería.

THE PRINCE PARK TOWER

 

El hotel no  reunió las cualidades para pasar la prueba de The UP. En qué sentido? pues aunque el lobby está muy bien decorado y la primera impresión es la de estar alojándonos en un hotel de lujo, , una vez que llegas a los pisos de los cuartos te sorprendes con un alfombrado viejo, pasillos oscuros y luego la habitación pequeña, con olor a cigarrillo. El mobiliario de plasticuero. Estaba limpia pero las cortinas que era de color claro estaban oscuras del sucio acumulados de años. Eso si, nuestro cuarto que hacia esquina (Corner King / Tower view room) ,  tenía una vista magnifica a la Torre de Tokyo. La cual solo vimos desde ahí. No tuvimos interés en llegar al lugar y menos en subirla. Y del otro lado la vista de un templo shintoista gigante.

Otra cosa que no llenó nuestras expectativas fue el baño. El tope era de plástico o de una especie de acrílico que sustituía el granito o mármol que normalmente se espera en un hotel de esta categoría.

También tuvimos problemas con el desayuno. En varias ocasiones lo perdimos porque no había mesa disponible. Había cola en la entrada como si se tratara del desayuno con los personaje de Disney en el Hotel Contemporary del Parque. Aparte de esto, el mismo estuvo bueno, nada impresionante.

Vale notar que fuimos a pasar el Año Nuevo en la capital japonesa y pienso que fácilmente nos triplicaron los precios que normalmente cobran. Quizás en una fecha normal, el hotel cuesta mucho menos y entonces de esta manera la relación precio = valor si estaría equilibrada.

TOKYO