CAMINATA EN BUDAPEST

...Le gustaba caminar sola -era rápida y curiosa- anduvo por veinte lados buscando vagamente algo, pero sin proponérselo demasiado, dejando que el deseo escogiera y se expresara con bruscos arranques que la llevaban de una vidriera a otra, cambiando aceras y escaparates.

  Lejana, Julio Cortázar



El deseo de recorrer Budapest a pie fue indetenible, quizás el mismo que tuvo Alina Reyes para encontrarse con su Lejana. Creo que no hay mejor forma de llevarse un recuerdo de esta enigmática ciudad.




Esta fue la ruta que seguí: comencé justo al frente de mi hotel, el Four Seasons Gresham Palace y recorrí unos 3 kilómetros.  La plaza se llama Széchenyi István Ter. De ese punto te queda enfrente uno de los célebres puentes que atraviesan el Danubio, el Puente de la Cadenas (Széchenyi lánchíd), el más antiguo de Budapest. Llegas a la otra orilla al Clark Adam Ter. Esa plaza lleva el nombre del ingeniero escocés que supervisó la construcción del puente e hizo el túnel debajo del Castillo de Buda, donde está la piedra 0 km. desde donde comienzan todas las rutas húngaras que salen de la capital.



De ese punto comencé a caminar por una acera peatonal que queda en la calle que se llama Lanchíd Utca. El Danubio te queda a tu izquierda. Esa calle termina en Ybl Miklos Ter, pasas la plaza y llegas a Dobrentei Ter, ahí subes las escaleras que te llevan al Puente Elizabeth (Erzebet Hid). Debes atravesar el puente por el lado izquierdo!

Bajas las escaleras y estarás nuevamente en Pest, que hoy en día es el corazón comercial y económico de la ciudad. Ahora caminarás en dirección contraria por Belgrad Rakpart hasta llegar de nuevo a la plaza donde comenzaste.


Si te quedaste con ánimo deportivo, puedes ir hasta la Isla Margarita donde está el parque más grande de la ciudad y tiene un "jogging track" de 10 kms.




Estuve sólo 2 noches en Budapest, un error; como mínimo me faltó un día completo más. Me encantó esta capital de poco más de 3 millones de habitantes y que hoy en día le queda grande a Hungría, siendo que este país perdió dos terceras partes de su territorio después de la II Guerra Mundial. Tampoco me fue bien con las recomendaciones de restaurantes. No puedo negar que comimos muy bien, pero en lugares turísticos, donde al entrar había fotos de famosos como en Gundel.


Un espacio enorme, bien atendido, con buena comida húngara, música típica, pero como si fuera una atracción, nada de mezclarte con los budapenses. Igual a este fue Alabardos, un restaurant que está en la subida que va al Castillo. Queda en una casa renovada pero original del S. XV. Muy agradable, pero muy formal. La verdad es que comimos rico, y como era nuestra primera noche en Budapest, teníamos cierta curiosidad hacia el tema de la comida húngara tipo goulash y al final un copa del célebre vino: Tokaji, que recomiendo probar! Es un vino generalmente dulce; el más conocido de la región es el  Aszú, y el nivel azúcar se mide en “puttonyos” siendo el más dulce un 7. Pero sin duda donde mejor comimos, fue en unos stands que estaban a lo largo de la calle que lleva a la Basílica de San Esteban. Primero unas salchichas del más allá, acompañadas de cerveza húngara y después, abusamos con el Trdelnik que es un pan que hornean al carbon en unos palos de madera que giran y cuando están listos los espolvorean de azúcar. Suculentos!!




Subir en funicular es la forma más lógica de llegar al Castillo de Buda, la antigua residencia de los Reyes. Sin duda es una visita obligada, que además te regala unas vistas espectaculares de ésta ciudad rebanada en dos por un río... Aparte del paseo por los edificios e iglesias, hay una visitas especial a los sótanos y celdas del castillo.





Fuimos al Mercado Central, muy pintoresco y muy húngaro, a pesar de que seguramente lo invaden los turistas, tiene buen ambiente. Y justo del otro lado río visitamos los Baños Termales Géllert. Un edifico art déco que ya en sí te hace la visita. Las aguas termales de Budapest son las más grandes de Europa y le dan el nombre original a la ciudad: Aquincum. Ir a los baños no es nada caro, y la verdad que solo por falta de tiempo tuve que obviar una tarde de hedonismo local.





De pasada vimos el fabuloso edificio del Parlamento. Inmenso!


Por la noche y también la mañana siguiente recorrimos calles repletas de historia alrededor de nuestro céntrico hotel.  Una infaltable es la Calle Andrassy, donde llegué hasta la Opera,  y también la peatonal Váci Utca y una vez más, regresamos a deleitarnos con los puentes sobre el Danubio.

Una forma alterna , para los que estén en menos forma física es tomar el tranvía que va a a orillas del Danubio y así vas disfrutando sentado de puentes y edificios. Además cuesta como 1€




Un consejo: hay ciertas ciudades que ameritan un buen guía, Budapest es una de ellas. Te llevas un cerro de conocimientos de historia a tu casa, y si el guía hizo bien su trabajo, no lo olvidarás más nunca.


Después de la mañana recolectando fotos, partimos a la estación de tren Budapest-Keleti a nuestro siguiente destino: Viena.


 

She liked to walk alone - she was fast and curious - she wandered around looking vaguely for something, but without proposing too much, letting desire choose and express itself… windows.

Lejana, Julio Cortázar

 

 

The desire to travel around Budapest on foot was unstoppable, perhaps the same desire that Alina Reyes had to meet her Lejana. I think there is no better way to take a souvenir of this enigmatic city than by walking.

 

This was the route I followed: I started right in front of my hotel, the Four Seasons Gresham Palace, and walked about 3 kilometers.  The square is called Széchenyi István Ter, and from that point you have in front of you one of the famous bridges that crosses the Danube river, the Chain Bridge (Széchenyi lánchíd), the oldest one in Budapest. You arrive on the other bank at the Clark Adam Ter. That square is named after the Scottish engineer who supervised the construction of the bridge and made the tunnel under the Buda Castle, where ta stone marks the 0 km from where all the Hungarian routes out of the capital start.

 

I started to walk on a pedestrian sidewalk that is in the street called Lanchíd Utca in Buda. The Danube is on your left. That street ends in Ybl Miklos Ter, you pass the square and arrive to Dobrentei Ter, there you climb the stairs that take you to the Elizabeth Bridge (Erzebet Hid). You must cross the bridge on the left side!

You go down the stairs and you will be back in Pest, which today is the commercial and economic heart of the city. Now you will walk in the opposite direction through Belgrad Rakpart until you reach the square where you started.

 

If you are still energetic, you can go to Margaret Island where the largest park in the city is located and has a 10 km jogging track.

 

I stayed for 2 nights in Budapest, a mistake; I needed at least one more full day. I loved this capital city of little more than 3 million inhabitants but a huge city for a small country which by the way lost two thirds of its territory after World War II. I also did not do well with restaurant recommendations. I can't deny that we ate very well, but always in places that catered for tourists such Gundel and Alabardos, located on the way up to the Castle. It is located in a renovated 15th century house. Very nice, but very formal. A huge space, well serviced, with good Hungarian food, typical music, but no locals. The truth is that we ate well, and since it was our first night in Budapest we were curious about trying some Hungarian food like goulash. And at the end a glass of the famous wine: Tokaji, which I recommend to try!

On Tokaji:  It is a generally sweet wine; the best known in the region is the Aszú, and the sugar level is measured in "puttonyos", the sweetest being a 7.

Our best dinner in Budapest were the stands along the street leading to the Basilica of St. Stephen. First some savoury sausages accompanied by Hungarian beer and then some Trdelnik, a bread baked over coal in some wooden sticks that turn and turn. When they are ready they sprinkle them with sugar. Succulent!

 

 

Taking the funicular is the most logical way to reach the Buda Castle, the former residence of the Kings. It is undoubtedly a must, which also gives you spectacular views of this city sliced in two by a river... Apart from the walk around the palace buildings and churches, there is an interesting visit to the basements and cells of the castle.

 

 

We also went to the Central Market, very picturesque and very Hungarian, in spite of the fact that it is invaded by tourists, it has good atmosphere. And just on the other side of the river we visited the Géllert Thermal Baths located in a beautiful art deco building. The thermal waters of Budapest are the biggest in Europe and they give the city its original name: Aquincum. Using the thermal baths is not expensive at all, and the truth is that only for lack of time I had to skip an afternoon of local hedonism.

We also passed by the fabulous Parliament building.

 

In the evening and also the next morning we walked through streets full of history around our centrally located hotel.  A must see is Andrassy Street, where I reached the Opera, and also the pedestrian Váci Utca and once again we went back to enjoy the bridges over the Danube.

An alternative way for those who are less physically fit is to take the tram that goes around the banks of the Danube so you can enjoy all bridges and buildings comfortably sitting in the cart.It costs about 1€

 

A word of advice: there are certain cities that deserve a good guide, Budapest is one of them. You take home a mountain of knowledge about the history of this Esat European cpuntry, and if the guide does his job well, you will never forget it.

 

We left from Budapest-Keleti train station to our next destination: Vienna.

...Le gustaba caminar sola -era rápida y curiosa- anduvo por veinte lados buscando vagamente algo, pero sin proponérselo demasiado, dejando que el deseo escogiera y se expresara con bruscos arranques que la llevaban de una vidriera a otra, cambiando aceras y escaparates.

 Lejana, Julio Cortázar 

 


El deseo de recorrer Budapest a pie fue indetenible, quizás el mismo que tuvo Alina Reyes para encontrarse con su Lejana. Creo que no hay mejor forma de llevarse un recuerdo de esta enigmática ciudad.

Esta fue la ruta que seguí: comencé justo al frente de mi hotel, el Four Seasons Gresham Palace y recorrí unos 3 kilómetros.  La plaza se llama Széchenyi István Ter. De ese punto te queda enfrente uno de los célebres puentes que atraviesan el Danubio, el Puente de la Cadenas (Széchenyi lánchíd), el más antiguo de Budapest. Llegas a la otra orilla al Clark Adam Ter. Esa plaza lleva el nombre del ingeniero escocés que supervisó la construcción del puente e hizo el túnel debajo del Castillo de Buda, donde está la piedra 0 km. desde donde comienzan todas las rutas húngaras que salen de la capital.

De ese punto comencé a caminar por una acera peatonal que queda en la calle que se llama Lanchíd Utca. El Danubio te queda a tu izquierda. Esa calle termina en Ybl Miklos Ter, pasas la plaza y llegas a Dobrentei Ter, ahí subes las escaleras que te llevan al Puente Elizabeth (Erzebet Hid). Debes atravesar el puente por el lado izquierdo!
Bajas las escaleras y estarás nuevamente en Pest, que hoy en día es el corazón comercial y económico de la ciudad. Ahora caminarás en dirección contraria por Belgrad Rakpart hasta llegar de nuevo a la plaza donde comenzaste.

Si te quedaste con ánimo deportivo, puedes ir hasta la Isla Margarita donde está el parque más grande de la ciudad y tiene un "jogging track" de 10 kms.

Estuve sólo 2 noches en Budapest, un error; como mínimo me faltó un día completo más. Me encantó esta capital de poco más de 3 millones de habitantes y que hoy en día le queda grande a Hungría, siendo que este país perdió dos terceras partes de su territorio después de la II Guerra Mundial. Tampoco me fue bien con las recomendaciones de restaurantes. No puedo negar que comimos muy bien, pero en lugares turísticos, donde al entrar había fotos de famosos como en Gundel. 

 

Un espacio enorme, bien atendido, con buena comida húngara, música típica, pero como si fuera una atracción, nada de mezclarte con los budapenses. Igual a este fue Alabardos, un restaurant que está en la subida que va al Castillo. Queda en una casa renovada pero original del S. XV. Muy agradable, pero muy formal. La verdad es que comimos rico, y como era nuestra primera noche en Budapest, teníamos cierta curiosidad hacia el tema de la comida húngara tipo goulash y al final un copa del célebre vino: Tokaji, que recomiendo probar! Es un vino generalmente dulce; el más conocido de la región es el  Aszú, y el nivel azúcar se mide en “puttonyos” siendo el más dulce un 7. Pero sin duda donde mejor comimos, fue en unos stands que estaban a lo largo de la calle que lleva a la Basílica de San Esteban. Primero unas salchichas del más allá, acompañadas de cerveza húngara y después, abusamos con el Trdelnik que es un pan que hornean al carbon en unos palos de madera que giran y cuando están listos los espolvorean de azúcar. Suculentos!!

 


Subir en funicular es la forma más lógica de llegar al Castillo de Buda, la antigua residencia de los Reyes. Sin duda es una visita obligada, que además te regala unas vistas espectaculares de ésta ciudad rebanada en dos por un río... Aparte del paseo por los edificios e iglesias, hay una visitas especial a los sótanos y celdas del castillo.



Fuimos al Mercado Central, muy pintoresco y muy húngaro, a pesar de que seguramente lo invaden los turistas, tiene buen ambiente. Y justo del otro lado río visitamos los Baños Termales Géllert. Un edifico art déco que ya en sí te hace la visita. Las aguas termales de Budapest son las más grandes de Europa y le dan el nombre original a la ciudad: Aquincum. Ir a los baños no es nada caro, y la verdad que solo por falta de tiempo tuve que obviar una tarde de hedonismo local.



De pasada vimos el fabuloso edificio del Parlamento. Inmenso!

Por la noche y también la mañana siguiente recorrimos calles repletas de historia alrededor de nuestro céntrico hotel.  Una infaltable es la Calle Andrassy, donde llegué hasta la Opera,  y también la peatonal Váci Utca y una vez más, regresamos a deleitarnos con los puentes sobre el Danubio.
Una forma alterna , para los que estén en menos forma física es tomar el tranvía que va a a orillas del Danubio y así vas disfrutando sentado de puentes y edificios. Además cuesta como 1€

Un consejo: hay ciertas ciudades que ameritan un buen guía, Budapest es una de ellas. Te llevas un cerro de conocimientos de historia a tu casa, y si el guía hizo bien su trabajo, no lo olvidarás más nunca.

Después de la mañana recolectando fotos, partimos a la estación de tren Budapest-Keleti a nuestro siguiente destino: Viena.

Follow us on Instagram!
SITE Menu
About Me

My name is Ana Bazo. I'm traveler and a tourist. Planning a trip seduces me. I love visiting far away solitary places. During my travels I write and take pictures... So, one day I put all that  together and The Undercover Pilot was born.

 

GET IN TOUCH

theundercoverpilot@gmail.com

+1 603 - 277 - 0990

 

  • White Facebook Icon

© 2023 by Going Places. Proudly created with Wix.com