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About Me

Ana, viajera y turista, las dos cosas a la vez. Amo estar de viaje, pero también disfruto estar de regreso a mi casa.Planificar un viaje me seduce, me gusta mucho arriesgarme a cosas nuevas. 

 

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Bariloche

     Como planeado pasamos la noche en Buenos Aires para conectar a Bariloche al dia siguiente. Así que en la mañana salimos corriendo a comer en cualquier lugar cercano para desayunar  algo “porteño”. Disfrutamos de unas medias lunas y algunas facturas, y nuevamente corremos, esta vez para alcanzar a Alberto Centenaro nuestro chofer y hoy día nuestro amigo que nos lleva al aeropuerto Jorge Newbery / Aeroparque. Para mi sorpresa llegamos en 5 minutos, nos chequeamos, entramos  y directamente a abordar. Cero stress. Y,  luego de un corto vuelo (unas dos horas) llegamos a un aeropuerto casi privado, pequeñito. Todo resultó muy fácil. A la salida nos esperan de nuestro hotel: Llao Llao. El recibimiento es perfecto y lo que se repitió un muchas veces, la gente super amable y gentil, y dispuestos a atender de la mejor forma posible.
     El paseo hasta el hotel parece y es, larguísimo. Lo salva la carretera, todo el tiempo bordeando los lagos. Hoy le agradezco a mi memoria al regalarme el recuerdo de ese paisaje una y otra vez. Lo veo incluso con más detalles.


     Una vez en el hotel comenzamos a maravillarnos con este lugar precioso rodeado de lagos y montañas. Tenemos algunos problemitas con nuestros cuartos que se esfuerzan por solucionar y al final lo logran. Esa misma tarde y por sugerencia de unos amigos  salimos en un traslado del hotel hacia el Cerro Catedral, para aprovechar de alquilar los esquís y comprar los pases. Ya me habían advertido,  pero constato que es super lejos. Me pregunto si realmente iré todos los días a esquiar. una vez allí vamos a almorzar al Refugio que tiene el hotel Llao Llao en la base de la montaña. Es una cabaña que ofrece un pequeño menú de comida, vinitos, chimenea y todo tipo de asistencia a los huéspedes del hotel.


       En la noche comenzamos a disfrutar de lo que ofrece este lugar y sin descanso nos reencontramos en el happy hour del bar para luego ir a comer ¨carne y vino¨ al Asador  del hotel. Pocas horas de sueño, pero con el ánimo inquebrantable, nos despertamos para aprovechar nuestro traslado a las nueve y media después de un desayuno en el cual uno se llena con sólo mirar. Realmente excepcional, pocas veces he visto algo similar: panes, mermeladas, quesos y jamones, huevos y las wafles con lo que desees, dulce de leche, frutas...


       Una vez en el Cerro Catedral y después de los treinta largos minutos de camino comienza el proceso de ponerse las botas y recoger los esquíes, esto se torna en un mínimo esfuerzo al descubrir que el personal te pone las botas de ski y te guarda las tuyas. Luego te entregan tus esquís en las manos para salir a las sillas que quedan a escasos pasos. Esto ocurre en  Catedral Ski and Snowboard Rental de la Séxtuple. Habíamos decidido contratar instructores durante toda la estadía por varias razones pero sin duda la primera es perfeccionar el esquí de los niños. Los instructores  como el resto de los argentinos súper simpáticos y atentos. Subimos en una larguísima y aterradoramente alta silla séxtuple hasta lo que llaman 1600. En esta primera parte de la montaña escaseaba la nieve.  Sólo unas dos o tres veces llegamos a la base esquiando. Una vez en 1600 comenzamos a conocer las pistas de la que es considerada la estación de esquí más grande de Sudamérica. He estado en lugares muchísimos más grandes, en otros con más nieve, con mejores medios de elevación pero este lugar tiene su magia propia. No sé si es esquiar en español, no se si son los argentinos, la vista o la comida.  Aquí hay poca modernidad en cuanto a tractores para pisar la nieve o máquinas fabricadoras de nieve artificial pero cae gran cantidad de nieve o en su defecto cae agua producto (me aventuro a decir) de la gran cantidad de lagos. Nunca había vista nevar copos tan enormes ni tanta cantidad de nieve tan seguido. Unos tres metros en dos días.  Pero también sé que la semana anterior a nuestra llegada no había casi nieve. ¿Consecuencia del calentamiento global? No lo sé,  pero las vistas bastan para congraciarse con el sitio. Encontrarse mirando "las tres  montañas" o si las nubes te lo permiten, la Cordillera de los Andes, infinita a nuestros ojos te trasmite una energía extraña que te hace revivir cada día.


        Los almuerzos siempre los hicimos en grupo en La Roca, 1600, Barrilete o en Rodeo. Me faltaron varios, me dicen que en el Lynch las vistas son insólitas pero siempre estuvo cerrado el acceso. Todos los lugares excesivamente llenos y a veces lentos pero muy sabrosos. También merendamos las mejores wafles... de Bariloche en Tage. En cuanto a tiendas, el Cerro tiene relativamente poco que ofrecer, casi todo es ropa e implementos de esquí, de las cuales las importadas son caras.
        De regreso a nuestro maravilloso lugar de alojamiento, empezamos a disfrutar las actividades de la tarde para los huéspedes. Desde los más pequeños con el salón Nahuelitos, pasando por el Happy Hour de cervezas en la piscina temperada con una parte al aire helado y la otra adentro, hasta llegar al consentimiento máximo: el Spa. Compré un paquete con todos los masajes, me reciben por mi nombre y así comienzo una semana de relajación que no había disfrutado en mi vida...descontracturante, con aceites de rosa mosqueta, de chocolate a cuatro manos, tailandés.  En todos logro "entrar en alfa¨ y descansar profundamente, sin dormir, pero sin pensar. No podría repetir el viaje sin este complemento necesario. Luego voy a la peluquería del hotel donde te atienden como si fueras cliente de toda la vida. Y así llega una vez más  la hora del reencuentro en el bar para un aperitivo, vino, prosecco o el temible pisco sour y luego, salir a comer. Fuimos a Los Cesares y al Café Patagonia dentro del Hotel, comida buenísima en ambos. También comimos en el centro que queda lejísimos,  a unos 40 minutos del hotel en varios lugares. Les recomiendo reservar en todos. Pudiera detenerme a detallar la comida pero a rasgos generales, en todos comimos riquísimo. Los repetiría cada uno de ellos. Los precios no me parecieron baratos. Creo que la inflación aunque escondida en cifras oficiales está haciendo su parte en estos precios elevados aunque todavía atractivos para el turista. Almorzamos en el centro en dos restaurantes buenos: Don Molina y El refugio del montañés. En ambos con excelente carta de vinos.  El restaurant que más nos recomendaron, el Cassis,  lo dejamos para una próxima visita. A cambio, esa noche fuimos con las millennials del grupo a una noche de boliches. El centro estaba muy tranquilo y lleno de gente joven. Primero como a las 12.30 AM comenzaron a llenarse los ¨pubs¨ (pabs, en argentino). Las dejamos en el Roxbury y luego ellas caminaron al Nubes. Mientras esperábamos paseamos por el Casino de Bariloche que me pareció deprimente y luego nos fuimos al Roxy, con excelente música y buen ambiente sólo que lleno de  fumadores. Salimos como las comidas patagónicas: ahumados. Como a las 2.30 am comienzan los boliches a llenarse. Las niñas fueron a uno de tantos, Cerebro. Esperamos en Grisú, otro boliche, muy grande con varios pisos hacia abajo. Muchísimo ambiente y gente de todas las edades. Nos fuimos empezando la noche... a las 4.30 am. Por supuesto, destruidos,  al día siguiente agradecimos la tormenta de nieve que nos impidió salir del hotel y nos llevó esta vez a aprovechar las máquinas del gimnasio para no perder el impulso deportivo. Y así nos llegó la novena noche. Pasó demasiado rápido. Las despedidas y los vuelvan pronto. Nos faltó mucho. Teníamos una lista con paseos a los siete lagos, a los tres lagos, a Villa La Angostura. El alquiler de los snowmobiles del Hotel Arelauquen, el paseo en teleférico al tope del Cerro Otto y el Campanario, la navegación por el Nahuel Huapi, el bosque de Arrayanes. Las caminatas del Llao Llao. Incluso creo que faltó un poquito de shopping, tampoco tuve tiempo de tomar las clases de tango que ofrecía el hotel.


          Y si no hay nieve?? Disfruta las vistas, las montañas, los lagos. Visita el Cerro Otto. Si te sobra tiempo ve de paseo a Villa La Angostura, o alquila bicis por el Bosque de los Arrayanes. Haz el recorrido de los siete lagos en barco.
Haciendo un balance del viaje creo que Bariloche como vacación, es como una mesa de cuatro patas, le quitas una y se cae. El éxito resulta de una calculada combinación de buena comida, vinos, ski, hotel, grupo y paseos.  Creo que yo lo logré. Volveré.

Y volví, los siguientes diez años seguidos volví , como si fuera un hechizo que me devolvía cada año al mismo lugar.
Conozco tanto Bariloche!! De alguna manera es un poco mi casa.


Les actualizo la información y si van a estos lugares  no se equivocarán.

DONDE DORMIR

LLAO LLAO Volví varias veces más al Llao Llao. Sigue siendo lejos, pero después descubrí que alquilar un carro era la solución, salíamos a la hora que queríamos y lo hacíamos en la mitad del tiempo.


GALILEO BOUTIQUE HOTEL Quise probar quedarme más cerca de las pistas y nos escogimos este lugar. Alquilamos un muy buen apartamento a minutos del Cerro. Tiene un observatorio increíble. Es muy familiar y como queda cerca de la base del cerro, pero no al lado, en las mañana te llevaban a la entrada.


EL CASCO ART HOTEL en la Avenida Bustillos sobre el lago en el kilómetro 10. De los de lujo de Bariloche. Buen desayuno y cuartos impecables. Es muy cerca de la entrada hacia la carretera que lleva al cerro Catedral. El ambiente no es como el del Llao Llao, pero las vistas son igual de espectaculares.


ARELAUQUEN BUNGALOWS Arelauquen es un lugar muy lindo. Es una urbanización privada con casas nuevas, modernas algunas y otras manteniendo el estilo de montaña. Tiene un campo de golf. Tiene varios lugares donde quedarse. El Lodge es de lujo con una casa club muy acogedora. Nosotros alquilamos unas casitas full equipadas. Nos resultó perfecto. Precio un poco más bajo que Galileo. Aunque no quedan en el cerro, su ubicación evita el trafico que se forma en la Avenida Bustillos que a veces se hace eterno. Frente al Lago Gutierrez


CABAÑAS LA CAMPIÑA en Bahia Serena en el km. 14 (de la Avenida E. Bustillos) Son más económicas, pero sin duda muy practicas. Todo depende de tu presupuesto. Quedan frente a la Bahia Serena que es muy linda y una vez más, con la vista inigualable al lago Nahuel Huapi


APARTAMENTOS DE AIRBNB Más recientemente hemos llegado a apartamentos alquilados  a esta compañía, on la idea de quedarnos mas en el centro para poder movernos a pie en las noches y disfrutar de caminar un poco. La verdad es que te puede ir bien o mal. Hay que meterse dentro de las fotos a la hora de elegir pero en general nos ha ido bastante bien.

DONDE COMER
Les recomiendo estos. Aquí van seguro, no se equivocarán, pero Bariloche ha crecido con los años y hay muchísimos lugares donde comer. A mi no me parece barato, pero se encuentra de todo. siempre recomiendo a la gente descubrir sus gustos propios, y sus comentarios siempre serán bienvenidos.

CASSIS Es “el” gourmet de Bariloche por excelencia. A mi me parece un poco acartonado, pero no puedo negar que comida muy bien. Queda cerca del Arelauquen.

BUTTEFLY  Es un luagr pequeño con unas 5 mesas que queda sobre el lago. Es imprescindible reservar porque es un menú de degustación que varía a diario y lo preparan según las personas que van. No me pareció barato, pero comimos muy bien. Después de comer te puedes tomar algo en la terracita que tiene sobre el lago.

IL GABBIANO  Este italiano cerca del Llao Llao me encanta. Pastas ricas. Salsas deliciosas. No lo dejo pasar cada vez que voy.

LA MASIA Es de un sobrino del dueño de Il Gabbiano, asi que mantiene la linea de comida italiana, pero a mi parecer es un poco más exclusivo y los precio también…De dia tiene unas vistas espectaculares.

ALTO EL FUEGO Es de parrilla y queda en el centro. Tiene buena música. Se llena muy fácil.

EL BOLICHE DE ALBERTO Hay tres en Bariloche pero yo voy al que queda justo donde comienza la carretera para subir al cerro. Es el km. 8. Me encanta. Cero ínfulas pero la carne de primera y además hacen una papitas fritas irresistibles. La parrilla está a la vista, así que casi qie escoges tu pedazo de carne y te lo hacen al punto exacto que te gusta. Alberto también tiene pastas. Nunca he ido.

CHEZ PHILIPPE Es un restaurant especializado en fondue. Si tienes ese antojo es el lugar perfecto para ir.  Hay distintas variaciones al tradicional y de postre ofrecen fondue de chocolate.

DIAS DE ZAPATA (ahora creo que se llama El Mexicano). Buenísimo para regalarle un cambio a tu paladar. Buen ambiente, comida mexicana y no podia faltar…una buena tequila.

Y de merienda…LA CASA DEL CHIPA. Qué rico este tardío descubrimiento. Después de años yendo a Bariloche hace solo unos pocos descubrimos este lugar sobre la calle Mitre. Son unas bolitas de yuca (tapioca) con queso que te las da hirvientes. Riquisimass